
Las elecciones legislativas me traen hoy a pensar nuevamente lo que realmente significa la democracia. Hay muchas formas de pensarla desde la Grecia Antigua hasta hoy, pero entiendo que en la posmodernidad – que es solo una pantomima- queda algo bien claro: Las diferentes formas de pensar la democracia suponen ser siempre la mejor forma de que todos decidamos sobre lo que nos incumbe. Por otro lado, el pensamiento moderno, el iluminismo, el racionalismo deja algo bien en claro también: Bajo un régimen capitalista es imposible esa democracia. He aquí un problema que parece irresoluble.
Algunos objetarán, con razón, que muchas formas de democracia representativa no presentan esquemas que permitan la decisión a todos. Que los sistemas de democracia participativa suponen que todo lo importante está en cómo se deciden las cosas y no en qué se decide y que pensar en qué se decide termina siendo represivo. No se equivocan. Pero muchos de los países del mundo funcionan de esa manera, suponiendo que no hay mejor sistema político.
Representaciones. Muchos pensadores de la actualidad hablan de que éstas son las que realmente mueven al mundo y lo real, lo tangible, lo material aparece en un segundo plano, ya no tan determinante como en otras épocas.
Otros objetarán que el mundo ya no vive de utopías “totalizantes”, de discursos únicos, de estructuras sólidas. Que la democracia nos asegura no volver a pisar dos veces la misma piedra.
Más representaciones. Que son las que mueven al mundo. No hay nada más alejado de la realidad (no de la verdad – esa no me importa-). Hoy más que nunca vivimos bajo la égida de un discurso único que continuamente trata de tapar los discursos que emergen “libres” y que acomoda una democracia que sólo asegura su perpetuidad.
Objetaré entonces que el sistema democrático en el que vive la Argentina y la gran mayoría de los países de este mundo es pura representación.
Que las representaciones existen pero que son lo suficientemente importantes como para rasparlas y ver la realidad debajo.
Que las elecciones que nos proponen para el mes de junio no son más que lo que fueron siempre: una representación, un acto delegativo en el cual no solo preferimos delegar nuestros destinos a una centena de funcionarios, sino que, además, les permitimos que nos mientan.
Que nos hagan creer que esta democracia es la que queremos porque estamos convencidos de que es lo mejor que podemos hacer (es decir, que no somos capaces de hacer otras cosas).
Que nos hagan creer que participar es sólo un voto, levantar la mano en una asamblea, exponer como erudito un problema y su virtual solución y no “tomar el toro por las astas”.
Que nos convenzan de que es normal que nos matemos pensando a quien votar para ser responsables cuando no podemos hacernos responsables del resto de nuestros actos de vida.
Que nos quieran explicar que no nos quieren tener mansos, que no nos quieren dominar, que es mentira que los medios de comunicación nos guían el pensar y los actos.
Que nos tenemos que acostumbrar a hablar y actuar sobre lo “real” y no hablar de lo que “debería ser”…
Objetaré…

5 comentarios:
Qué gran reflexión, Nico. Ojalá despierte inquietudes y nos libere de una cierta pereza mental. Acá, en la "avanzada" Europa, en junio también hay elecciones, unas en las que se eligen a los nuevos millonarios del continente, eurodiputados que cobran fortunas, tienen casas en cuatro ciudades de otros tantos países... todo por representar que legislan, unas normas que siempre van en contra de los propios ciudadanos. Incluso la izquierda y los verdes comenzaron a hacer el juego en este paripé continental. En fin, amigo, gracias por las palabras. Ánimos y abrazos. Isaac
Albrícias por el regreso del periodismo delivery. Es un honor haber tenido algo que ver con su vuelta y la generación de este nuevo espacio de discusión.
También es un placer, como casi siempre que hablamos, manifestarme en desacuerdo.
Creo que hay buenas razones para pensar que, mas allá de esta democracia ficcional, de ignotos representantes, faranduleros y "testimoniales", hay mucho mas que le podemos exigir a esta democracia liberal y capitalista.
Pero para eso tenemos que tomarnos el lbieralismo en serio (espero quede claro que cuando hablo de liberalismo pienso en algo muy distinto de Menem, Cavallo y Macri).
Con pensar en forma consistente el principio de autonomía, que desde Kant y la revolución francesa está en todos nuestros discursos y muy pocas de nuestras prácticas, creo que sería suficiente para construir una democracia bastante mas robusta.
Piénsese que la idea de que todos debemos ser tratados como personas igualmente capaces de decisión ataca el centro de nuestras endebles democracias "elitistas" o "conservadoras", ya que no justifica sus temores fundamentales acerca de la función del pueblo.
Por el contrario, estoy convencido que con este principio pueden construirse modelos mas fuertes de democracia, que mas allá de las formas representativas de decisión, valoren el debate público líbre y vigoroso, en el que todos los potencialmente afectados por una decisión deban ser oídos y tengan formas mas directas de decisión.
Esta democracias es ciertamente posible según nuestras estructuras jurídicas, no requiere cambios sustanciales de estructuras, sino tan sólo un cambio fuerte en la idiosincracia popular y, lo mas dificil, en las prácticas de nuestros representantes.
Concluyendo: creo que no es el capitalismo liberal el enemigo de la democracia, sino la anomia colectiva que permite y legitima las prácticas elitistas de las burocracias de siempre.
Espero no haberme excedido con la longitud de la opinión, que seguramente aburrirá a la mayoría.
Saludos y felicitaciones por este nuevo espacio.
Aplaudo la iniciativa y comparto, compañero.
Gua.
Qué bueno Isaac saber que estás del otro lado recorriendo la calle como lo hicimos en Buenos Aires.
Qué bueno Juan que esta ahi siempre en el discenso, no porque crea en que el mundo se arregla con pluralidad, sino porque es nuestra pluralidad.
Más allá de las felicitaciones y los comentario les propongo que aquel que quiera escribir algo me lo mande por mail y yo prometo publicarlo sin edición, en bruto. Le pondré un comentario debajo si lo entiendo necesario.
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