jueves, 13 de agosto de 2009

Alojar el cambio

¿Qué pasa con los desalojos? Pasa muchas veces que aparece como natural el hecho contra natura de desalojar. El desalojo parece algo normal porque suelen tratar de convencernos de que lo último – sino lo único- que hay que respetar del otro es la propiedad, su propiedad privada. ¿Qué pasa con el que no tiene propiedades?
En un viejo diccionario español de los años ’60 una vez encontré que una de las acepciones de la palabra desalojar era “dejar el hospedaje". Esa definición la busco en los diccionarios actuales y ha desaparecido. Solo ha quedado la siguiente: “sacar de un lugar”. A unos le parecerá retrógrado –esos que viven pregonando el pensamiento mágico donde todo se transforma sin saber el por qué-; a otros les parecerá con tinte ideológico –esos que piensan que alguna vez alguien puede ser neutral-: Marx escribió hace más de 150 años en La Ideología Alemana: “El derecho privado se desarrolla, conjuntamente con la propiedad privada, como resultado de la desintegración de la comunidad natural”. Quizás llamar ‘comunidad natural’ a una vida previa a las instituciones buerguesas sea exagerado –Marx era un excelente poeta de la ciencia-, pero no hay nada más acertado para explicar la condición de uso de las leyes y las instituciones de la Justicia a través de la propiedad। En la propiedad privada se basa nuestra sociedad actual y eso no es tendencioso, es ' real'.

¿Por qué hablamos de propiedad privada cuando hablamos de desalojos?. Por que un juez que decide firmar una orden de desalojo tiene solo dos razones para hacerlo: O entiende que es más valioso para la sociedad respetar el derecho de un dueño de una fábrica, un galpón o un predio que la necesidad de educación, trabajo o vivienda que existe en el 100% de los lugares desalojados; o porque se ve “presionado” o “indefenso” ante la existencia ineluctable de la ley –algunos abogados querrán sacar las comillas a esos términos-.
Hay algo de correcto en que haya desaparecido de los diccionarios aquella primera acepción de los desalojos. En tiempos de crisis, marginalidad y hambre como los de hoy nadie “deja su hospedaje”, nadie está de paso, se establece para cambiar las cosas y una orden de desalojo es pura herramienta de status quo.

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