lunes, 6 de julio de 2009

Acerca del género, la arroba y otras yerbas

Yo sé que la lingüística no es mi especialidad, sino la del dueño del blog, pero me permito hacer algunas discreciones al respecto.
Me enojan los intelectuales que usan la arroba para neutralizar el género de las palabras, escribiendo compañer@s, amig@s, etc.
Si, me enojan y me parecen un poco patéticos en su intento. Y no por creerme un ser superior que domina el idioma a la perfección, ni por negar la contínua y loable evolución del español.
Ya el uso del “/as” o “/os” resultaba horrible para cualquier lector que disfrute de las palabras, de su textura, de su ritmo y cadencia, pero la arroba excede por mucho aquella molestia.
He llegado aún a extrañar el uso de la frase “niños, niñas y adolescentes” que la profesora Mary Bellof usaba en lugar del simple "niños", que en su momento me parecía insoportable.
¿Es que esta gente no comparte lo que escribe? ¿Cómo leer con un amigo un texto así? ¿Cómo debatir y discutir ideas, si uno no puede leer en voz alta lo que escribe?
Imaginemos al escriba recitando: “compañerarrobas, en nuestra lucha por conseguir un puesto de diputadarroba, que nos permita proteger a los niñarrobas que se encuentran en situación de exclusión…”, y así hasta el hartazgo.
Insoportable.
Por eso, desde este humilde espacio, propongo que evitemos las deformaciones inútiles del idioma, o al menos, aquellas deformaciones que lo convierten en un “pseudolenguaje blogger”.
Luchemos por la igualdad de género de otras formas, mas productivas y, sobre todo, mas lindas de leer.

2 comentarios:

Nicolás dijo...

Estoy de acuerdo con que se debe pelear con otras armas. El uso de esos artilugios de la lengua no alcanzan o muchas veces aparecen como insignificantes.

Entiendo, de todos modos, que el uso de el "/as" o "/os" o la arroba u otras formas del lenguaje son métodos que se dan ciertos grupos de militancia feminista (no todos) con un fundamento preciso que no comparto plenamente. Este uso se fundamenta en que el lenguaje, sobre todo el escrito, se funda en las prácticas sociales. Esas prácticas sociales, en la sociedad capitalista, suponen, además de la explotación del trabajo a través del plusvalor, la explotación patriarcal (esto para mi es indudable). Así se piensa que el lenguaje es un "lenguaje de clase" y machista.

Por otro lado, estas prácticas se escudan en comprender a la lengua cómo "algo" que no puede escapar a las determinaciones sociales (quizás muy apegado a lo que piensa Althusser determinación- sobredeterminación). En parte esto es así, ya que entiendo que, más allá de que existan "grietas" en el poder, su discurso es hegemónico (con todo lo que esto significa desde Lenin). El discurso del poder es el que rige, como explica Bourdieu a través de su concepción de "habitus", todas las elecciones, aunque podamos entender la trampa y resistirla será hegemónica hasta que no haya un cambio político que le acompañe.

Así podremos entender que se pueden dar formas de resistencia como usar el "/as" o la arroba pero que muchas veces no serán "recepcionadas" como aquellos que los usan lo pregonan y, además, que este uso es insuficiente para un cambio en las relaciones de producción y por lo tanto de género.

Nicolás dijo...

Además es verdad que muchas veces queda feo a la lectura. ¡ Muy interesante esa idea -como los griegos- de que la escritura es para ser leida en grupos!