Trataré de reunir brevemente mis respuestas a los diferentes comentarios sobre el primer posteo acerca de las elecciones
El Dr. Feldman particularmente mencionó algo que me parece que recorre todo el debate y que es importante marcar. Decía que defería conmigo por ideologías políticas. Es verdad, estamos discutiendo ideologías por eso me parece detenerme un poco en este punto para definir qué pienso, que me significa. La ideología no es solo una forma de pensar las cosas sino, además, una forma de hacer las cosas. A su vez, no es solo una forma de hacer las cosas sino cómo se desarrolla históricamente la práctica política. Así para pensar en las diferencias ideológicas deberíamos pensar históricamente cómo se desarrollan las expresiones y los hechos de estas diferencias.
Considerar, por ejemplo, como señala en Lic. Rua, que la Izquierda Nacional tiene un problema con respecto a la política electoral o que tiene problemas para generar una “alternativa atrayente” para los electores, no es pensar históricamente las diferencias. Primero entiendo que la izquierda ha tenido mucha participación electoral y ha tenido sus victorias. Generalmente las clases dominantes tienen más fuerza y esas victorias “desaparecen” de la historia popular. Una de estas puede ser la mencionada de Zamora posterior al 2001, pero podemos agregar que durante los años ’70 ha participado y ganado muchos lugares en las instituciones del Estado. Militantes de Montoneros o ERP, por ejemplo, han ocupado bancas legislativas o incluso han llegado a la gobernación de la provincia de Córdoba en el año 1973, cosa no menor. Podemos agregar también, las grandes elecciones del M.A.S. del ’83 al ’89. Y podríamos seguir citando, aunque no todas las experiencias tienen las mismas intenciones.
Además, entender que esa izquierda que “más o menos apoya tus (mis) postulados” tiene una visión de no participación electoral, es un error. Primero porque, como mencione más arriba, los diferentes partidos o movimientos de izquierda, en otros contextos han participado. Segundo, porque no todos los partidos o movimientos son “más o menos” de izquierda. Tratar de englobar a los partidos marxistas o que piensan en un cambio revolucionario en un montículo de “Izquierda Nacional” es un error histórico y es comprar el discurso dominante. Con estas consideraciones no quiero explicitar que hay que putear desde afuera y seguir como grupo iluminado e inmaculado, lo que quiero explicar es que el pensamiento dominante quiere dejar bien en claro que lo que rige es el número de votos y aquel que busca un cambio debe, mínimamente tratar de escapar a esa lógica. Dice Iñaki Gil de San Vicente, pensador y militante del movimiento nacionalista vasco (que es mucho más que la ETA): “Pese a la fuerza alienadora de todos los instrumentos del poder, siempre subsisten personas que mantienen su conciencia crítica y que quieren seguir luchando, especialmente en los peores momentos, tras las grandes derrotas”. Esa, creo, es la idea.
Por último me gustaría considerar algunos otros puntos de lo que mencionaban.
La Arq. Santana decía que no es bueno jugar con la cancha embarrada y que las elecciones se pueden usar a favor del campo popular. Estoy de acuerdo. Nadie puede negar eso sobre todo a partir de las consideraciones del marxismo cultural sobre cómo viven, sienten y piensan las clases populares. Creo, también, que si las clases populares no tienen un proyecto de poder muchas veces pierde sentido la intervención electoral. El poder no se construye nunca a partir de llenar una legislatura de proyectos de ley sin sancionar, porque la “gente” no necesita (por lo menos lo veo así) que le “demuestren” nada. Necesita participar, ver organización donde pueda discutir sus problemas buscando opciones de poder. El poder se construye en la participación en la pelea por las reivindicaciones de nuestras necesidades, no en el parlamento ni en el ejecutivo peleando por migajas.
Esto quiere decir que el campo popular tiene que crear sus propias instituciones. No es que se deja de ver que esta máxima de la participación bajo un proyecto de poder no es masivamente considerada, sino que significa que, si el campo popular no tiene salida peleando de a poquito los espacios de poder de la burguesía, no puede darle mucha importancia a las elecciones.
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1 comentario:
A ver... sigamos peleando.
Uno de mis planteos respecto a los partidos de la "izquierda nacional", como los etiquetás, tiene que ver con el hecho hipócrita de que, luego de obtener menos de veinte mil votos en una ciudad de mas de cuatro millones de habitantes, digan que las elecciones no interesan.
Si no interesan, no se hubiesen presentado (invitando a votar en blanco/no votar o lo que sea), y si se presentan, imagino que lo hacen con intenciones de generar alguna clase de alternativa electoral. Si no, no los entiendo.
El segundo de mis planteos es que no entiendo por qué renegar de la estrategia electoral, y no sumarla como una mas de las posibles vías de acceso al poder. Me parece que una izquierda que tuviera el diez, o aún el cinco por ciento de los legisladores de un congreso tendría mas poder que aquél partido que no los tiene. Y eso aún cuando la estrategia electoral sea un camino menor en la búsqueda de otro tipo de respuestas.
Creo que no me lograste explicar, o yo no logré entender, tus ideas en cuanto a este punto.
El tercero de los argumentos tiene con ver con la posibilidad de construir poder por fuera del sistema.
Creo que para lograr esto, la izquierda debería contar con un fuerte y sostenido apoyo popular, y aquí viene mi interrogante acerca de por qué no hacen una autocrítica respecto de los resultados electorales. Entiendo que dificilmente un partido que obtiene menos de doce mil personas que hagan el mínimo esfuerzo de poner una boleta en la urna, vaya a conseguir la multitud necesaria para obtener poder por vías alternativas.
Por último, no creo estar de acuerdo con tu planteo de que sea erróneo englobar a los partidos de izquierda dentro de algo llamado "Izquierda Nacional". Me parece que el resaltar las diferencias entre los movimientos de izquierda, les impide construir ciertos pisos comunes, que mejorarían mucho la vida de la gente, para así si pelear por las diferencias.
Por el contrario a lo que pensás, creo que hay pocas cosas tan funcionales a "la derecha", "la matrix" o como quieras llamar a los que mantienen el statu quo,que la fragmentación de la izquierda, que así dividida pierde la posibilidad de pelear los espacios de poder.
Espero ansioso tus repsuestas.
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