sábado, 1 de agosto de 2009

Manda Cultura



Texto sin publicar escrito en 2008. Para publicar en la revista Aún, psicoanálisis en la cultura próxima a salir. Lo realicé luego de leer un pólemico texto de Freud que en castellano se titula generalmente "Acerca de la degredación general de la vida amorosa"

Debo confesar que antes de escribir estas palabras nunca me había detenido en el psicoanálisis y su visión sobre el amor, que Freud es un señor que siempre anduvo rondando en mi mente y que la disciplina psicoanalítica me representa un dilema: el que se produce al tratar de existir deseando y la angustia de saber que no siempre vamos a cumplir esos impulsos. No temo a la falta de rigurosidad científica para con el psicoanálisis, para mi siempre fue más un juego que una ciencia o un método. Jugaré entonces…gran variedad de objetos pueden ser fuente de placer.

El título del artículo que decidí explorar es Über die Allgemeiste Erniedrigung des Liebeslebens. Deberíamos discutir acerca del término Liebeslebens. Textualmente sería “existencia amorosa” pero se puede traducir como “vida amorosa” o, como se hace en otros casos, como “vida erótica”, también una amiga se imagino “pulsión de amor”, pensando en alemán y sin conocer al padre del psicoanálisis.

Más allá de las relaciones que puede demostrar el psicoanálisis entre lo amoroso y lo erótico, en el texto Freud nos advierte que deberemos “familiarizarnos con la idea de que no es posible armonizar las exigencias del instinto sexual con la cultura”, por eso es importante detenerse en esa diferencia de significado. En la cultura no es lo mismo lo amoroso que lo erótico y ahí se explica parte de la imposibilidad de armonizar. La concepción del universo es nuestro gran problema, la concepción del otro, la concepción de un objeto placentero. Los mandatos morales y los ribetes del inconciente muchas veces ponen una barrera a ese objeto y, permítanme lectores, de eso se trata el psicoanálisis, perdón de eso se trata la vida humana actualmente.

La cultura es un señor que nos demuestra que nuestras relaciones son siempre cambiantes. Este señor tenía guardado en el bolsillo lo que sabíamos de antes. Lo habíamos anotado en un papelito chiquito hace mucho tiempo, con escritura rápida y descuidada, lo hicimos un bollo y lo guardamos. Luego el señor Cultura lo saca y nos lo enseña. Nos damos cuenta allí que lo que garabateamos antes no es lo mismo que pensamos ahora. Antes la cultura era una anotación sin importancia, hoy es un señor que nos dice lo que tenemos que hacer. Quizás cuando Sigmund pensaba en la cultura pensaba en el señor Cultura.

lunes, 6 de julio de 2009

Acerca del género, la arroba y otras yerbas

Yo sé que la lingüística no es mi especialidad, sino la del dueño del blog, pero me permito hacer algunas discreciones al respecto.
Me enojan los intelectuales que usan la arroba para neutralizar el género de las palabras, escribiendo compañer@s, amig@s, etc.
Si, me enojan y me parecen un poco patéticos en su intento. Y no por creerme un ser superior que domina el idioma a la perfección, ni por negar la contínua y loable evolución del español.
Ya el uso del “/as” o “/os” resultaba horrible para cualquier lector que disfrute de las palabras, de su textura, de su ritmo y cadencia, pero la arroba excede por mucho aquella molestia.
He llegado aún a extrañar el uso de la frase “niños, niñas y adolescentes” que la profesora Mary Bellof usaba en lugar del simple "niños", que en su momento me parecía insoportable.
¿Es que esta gente no comparte lo que escribe? ¿Cómo leer con un amigo un texto así? ¿Cómo debatir y discutir ideas, si uno no puede leer en voz alta lo que escribe?
Imaginemos al escriba recitando: “compañerarrobas, en nuestra lucha por conseguir un puesto de diputadarroba, que nos permita proteger a los niñarrobas que se encuentran en situación de exclusión…”, y así hasta el hartazgo.
Insoportable.
Por eso, desde este humilde espacio, propongo que evitemos las deformaciones inútiles del idioma, o al menos, aquellas deformaciones que lo convierten en un “pseudolenguaje blogger”.
Luchemos por la igualdad de género de otras formas, mas productivas y, sobre todo, mas lindas de leer.

viernes, 3 de julio de 2009

Sobre las elecciones II

Trataré de reunir brevemente mis respuestas a los diferentes comentarios sobre el primer posteo acerca de las elecciones

El Dr. Feldman particularmente mencionó algo que me parece que recorre todo el debate y que es importante marcar. Decía que defería conmigo por ideologías políticas. Es verdad, estamos discutiendo ideologías por eso me parece detenerme un poco en este punto para definir qué pienso, que me significa. La ideología no es solo una forma de pensar las cosas sino, además, una forma de hacer las cosas. A su vez, no es solo una forma de hacer las cosas sino cómo se desarrolla históricamente la práctica política. Así para pensar en las diferencias ideológicas deberíamos pensar históricamente cómo se desarrollan las expresiones y los hechos de estas diferencias.
Considerar, por ejemplo, como señala en Lic. Rua, que la Izquierda Nacional tiene un problema con respecto a la política electoral o que tiene problemas para generar una “alternativa atrayente” para los electores, no es pensar históricamente las diferencias. Primero entiendo que la izquierda ha tenido mucha participación electoral y ha tenido sus victorias. Generalmente las clases dominantes tienen más fuerza y esas victorias “desaparecen” de la historia popular. Una de estas puede ser la mencionada de Zamora posterior al 2001, pero podemos agregar que durante los años ’70 ha participado y ganado muchos lugares en las instituciones del Estado. Militantes de Montoneros o ERP, por ejemplo, han ocupado bancas legislativas o incluso han llegado a la gobernación de la provincia de Córdoba en el año 1973, cosa no menor. Podemos agregar también, las grandes elecciones del M.A.S. del ’83 al ’89. Y podríamos seguir citando, aunque no todas las experiencias tienen las mismas intenciones.
Además, entender que esa izquierda que “más o menos apoya tus (mis) postulados” tiene una visión de no participación electoral, es un error. Primero porque, como mencione más arriba, los diferentes partidos o movimientos de izquierda, en otros contextos han participado. Segundo, porque no todos los partidos o movimientos son “más o menos” de izquierda. Tratar de englobar a los partidos marxistas o que piensan en un cambio revolucionario en un montículo de “Izquierda Nacional” es un error histórico y es comprar el discurso dominante. Con estas consideraciones no quiero explicitar que hay que putear desde afuera y seguir como grupo iluminado e inmaculado, lo que quiero explicar es que el pensamiento dominante quiere dejar bien en claro que lo que rige es el número de votos y aquel que busca un cambio debe, mínimamente tratar de escapar a esa lógica. Dice Iñaki Gil de San Vicente, pensador y militante del movimiento nacionalista vasco (que es mucho más que la ETA): “Pese a la fuerza alienadora de todos los instrumentos del poder, siempre subsisten personas que mantienen su conciencia crítica y que quieren seguir luchando, especialmente en los peores momentos, tras las grandes derrotas”. Esa, creo, es la idea.
Por último me gustaría considerar algunos otros puntos de lo que mencionaban.
La Arq. Santana decía que no es bueno jugar con la cancha embarrada y que las elecciones se pueden usar a favor del campo popular. Estoy de acuerdo. Nadie puede negar eso sobre todo a partir de las consideraciones del marxismo cultural sobre cómo viven, sienten y piensan las clases populares. Creo, también, que si las clases populares no tienen un proyecto de poder muchas veces pierde sentido la intervención electoral. El poder no se construye nunca a partir de llenar una legislatura de proyectos de ley sin sancionar, porque la “gente” no necesita (por lo menos lo veo así) que le “demuestren” nada. Necesita participar, ver organización donde pueda discutir sus problemas buscando opciones de poder. El poder se construye en la participación en la pelea por las reivindicaciones de nuestras necesidades, no en el parlamento ni en el ejecutivo peleando por migajas.
Esto quiere decir que el campo popular tiene que crear sus propias instituciones. No es que se deja de ver que esta máxima de la participación bajo un proyecto de poder no es masivamente considerada, sino que significa que, si el campo popular no tiene salida peleando de a poquito los espacios de poder de la burguesía, no puede darle mucha importancia a las elecciones.

domingo, 28 de junio de 2009

Sobre las elecciones

Alquilar un gran lugar, que albergue a muchos ciudadanos, colgar luces, pantallas gigantes y poner música bien alto. Allí pueden convivir la marcha, la cumbia, Fito Paez, Soda Stereo y Los Redonditos de Ricota, como en cualquier boliche. Eso es lo que gana en las elecciones. Los festejos de los “militantes” PRO se desarrollaron en Costa Salguero, con luces amarillas, televisores plasma de mil pulgadas, un escenario sobrio con solo dos puff donde los candidatos electos hablaron sin ninguna marca pomposa, de pie y sin sacos puestos. Eso es lo que gana en la capital y la provincia de Buenos Aires.
Allí no se cantan marchas, no hay canciones políticas, no hay candidatos. ¿Y la política?

Con este panorama es fácil creer que la política está donde se canta por Perón, por Kirchner y donde Heller desaparece. Es fácil creer que la política esta donde se defiende al gobierno del trabajo en negro, del salvataje a las grandes empresas, de la persecución política a los militantes populares. También es fácil creer que la política está en la figura republica, prolija y decente de Prat Gay, que es lo mismo que De Narvaez o Michetti, que está donde se defiende al campo a pesar de sus ganancias y su explotación, donde se condena el aborto por ir en contra de la vida pero no importa si se condena a miles a la muerte por hambre.

Eso es lo que siempre nos enseñan las elecciones que la derecha desarticula lo popular, que el peronismo es el peronismo y que la izquierda hace el mismo papel insignificante de siempre. No nos va a enseñar otra cosa si en lo único que nos fijamos es en los resultados, en lo que nos dicen por la tele sobre eso los analistas preparados.

Todavía las elecciones no nos enseñan que el mundo se cae a pedazos, que nosotros nos caemos a pedazos, que los capitalistas no van a pagar ninguna crisis sin nadie que se las haga pagar, que organizarnos para el cambio es juntarnos en los barrios, en los pueblos con la clara idea de radicalizar las discusiones y disputar el poder y no contar los votos en las elecciopnes

Disputar el poder no es llevar a algún militante al congreso sino resistir y combatir con nuestras propias armas. Creo que cuando nos demos cuenta de que las elecciones no cambian nada más que una correlación de fuerzas donde nunca estamos, vamos a poder organizarnos, resistir, combatir y vencer.

miércoles, 17 de junio de 2009

La verdadera discusión sobre el museo

Un pequeño texto publicado en 2004 cuando se inauguraba el Museo de la Memoria. ¡ Cómo han cambiado las cosas entre los organismos desde ese momento!. ¿Cómo?. Les pregunto....


Desde hace años la lucha de universitarios, organizaciones de defensa de los derechos humanos, organizaciones políticas y gran parte de la sociedad civil en todo el territorio argentino persevera en los pedidos y las manifestaciones para que se acepte en este país la verdadera “versión” de los hechos a partir de 1976. Luchar por los derechos humanos le ha costado a la Argentina muchos perseguidos y muertos después de 1983 (eso no es ninguna novedad para nadie que sea parte de esta lucha) pero si lo parecerá para muchos otros. No sólo ha costado porque mucha gente se molesta con la verdad sobre sus actos en el pasado, como Astiz, Acosta y tantos más, sino también porque nada se modificó en demasía en nuestras estructuras institucionales de modo que hubo que enterarse de María Soledad Morales, del soldado Carrasco, Victor Choque, José Luis Cabezas, de los crímenes de Dársena en Santiago, entre otros, y hay, todavía, que vencer a tipos como Bussi, Patti, Rico y los Juárez.
Las luchas del pueblo argentino y de las organizaciones de derechos humanos han rendido también sus frutos. La instalación del Museo de la Memoria en la ESMA es un logro de la perseverancia en la lucha popular. Hay opiniones divididas entre los luchadores sobre si es correcta o no la existencia de un museo y su significación. Algunas organizaciones políticas de izquierda y las Madres de Plaza de Mayo comandadas por Hebe de Bonafini no están completamente de acuerdo. Hebe de Bonafini declaró públicamente que “nosotras preferimos que algún día allí se pueda hacer una escuela de arte y que se vayan los milicos, pero para eso falta mucho” , además de pedirle expresamente a Kirchner que ninguno de los gobernadores peronistas vayan al acto de inauguración del proyecto en la ESMA el miércoles próximo (cuyo derecho de ir se habían arrogado en la última reunión de gobernadores peronista de la semana pasada en Córdoba.) Otros se inclinan más hacia la postura del presidente que cree en la importancia del museo por lo importante de “mojarle la oreja” a la Armada en su propio espacio y en el lugar más emblemático de los dictadores. Y lo que en algunos pequeños ámbitos, afortunadamente, se discute es esto y no otras pantallas de banalidad. Esta es la discusión que hay que mantener y promover, no la que siempre se publica masivamente.
Esa discusión entre los que hablamos de terrorismo de Estado y los que hablan de una guerra entre dos demonios (gracias a Ernesto Sábato) no debe existir más. Continuar alimentando esa dicotomía fabricada para que los genocidas tengan alguna excusa provoca exactamente eso, darle excusas a los genocidas. Esa no es la discusión. Lo real es que se proyecta un Museo de la Memoria en la ESMA, veremos si el gobierno cumple con su construcción, y luego discutiremos para qué nos sirve ese museo, si nos sirve y no otras cosas.